sábado, 10 de agosto de 2013

Nuevas tarifas eléctricas disparan precios para regantes

La pésima gestión de la energía eléctrica la pagan los consumidores. Se alerta de las graves consecuencias agrícolas.
El aumento del precio de la electricidad decretado por el Gobierno el pasado 1 de agosto con la finalidad de reducir el llamado déficit tarifario va a tener un impacto tremendamente negativo sobre los regantes valencianos. El nuevo escenario que se dibuja tras la decisión del Ejecutivo resulta devastador para la estabilidad económica de una pieza crucial en el entramado agrario valenciano como son los pozos de riego, ya que a partir de ahora las mencionadas entidades van a tener que afrontar un incremento medio del 125% en la tarifa eléctrica, tal como acredita el análisis efectuado por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA).
Así, si un pozo de media/alta tensión con una potencia contratada de 100 Kw pagaba 4.498 euros al año como parte fija de la factura, en lo sucesivo tendrá que abonar por el mismo concepto 10.127 euros (+125%), mientras que una entidad de riego con una potencia de 300 Kw pasará de los 13.496 euros que pagaba hasta la fecha a una cantidad de 30.382 euros. En el caso de los contratos de baja tensión, una modalidad que utilizan muchas empresas agropecuarias, tales como almacenes de fruta o explotaciones ganaderas aunque también algunos pozos, las perspectivas son aún peores, ya que los incrementos para este tipo de instalaciones superarán el 150% respecto a las cantidades que venían satisfaciendo hasta ahora.
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, califica de “aberrante” la medida, asegura que “la pésima gestión de la energía eléctrica que está realizando el Gobierno la pagamos los consumidores” y alerta de “las graves consecuencias” que sobre la agricultura valenciana va a tener este desmesurado aumento de precios de la electricidad en los pozos de riego. Efectivamente, esa subida repercutirá, a su vez y de manera directa, en un incremento de los precios del agua para riego, lo cual, si se tiene en cuenta la precaria situación económica en la que se encuentran muchas explotaciones provocará un aumento del abandono de tierras de cultivos e incluso el cierre de entidades de riego.
“Últimamente, al Gobierno le gusta llenarse la boca proclamando que la agricultura es un sector estratégico y que, por eso mismo, cuenta con todo su apoyo –lamenta Cristóbal Aguado- pero la realidad de las decisiones que adopta se encarga de desmentir día tras día sus buenas palabras. Ya estamos más que hartos de propaganda barata: suben las tasas judiciales, reducen a la mínima expresión el apoyo a un instrumento fundamental como es el seguro agrario, nos presentan como un triunfo una reforma de la Política Agraria Común (PAC) que no satisface en absoluto la necesidades de la agricultura valenciana y ahora nos machacan con una subida brutal de los precios de la electricidad. Si verdaderamente es así como este Gobierno potencia a los sectores que considera estratégicos sería mejor que se dedicase a otra cosa”.

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